viernes 4 de diciembre de 2009

La soberbia en el matrimonio

Muchos matrimonios viven hoy en día una actitud de soberbia disfrazada y justificada en su relación.

La soberbia es una actitud orgullosa y egoísta que es mucho más peligrosa y letal cuando actúa solapadamente encubierta detrás de una máscara de religiosidad o de razonamientos “justificados”.

Esa soberbia es la que nos hace creer que tenemos la razón y que nuestro cónyuge es el que está fallando y merece el castigo de Dios. La soberbia te hace creer que tienes la razón, pero se contradice con tu actitud irrespetuosa e intolerante con las debilidades de tu cónyuge.

Si tu cónyuge está fallando realmente en alguna área de su vida, tu misión no es criticarle, juzgarle y condenarle, sino más bien servirle y apoyarle a vencer esa debilidad. Esto es lo más difícil hacer, pero es lo que Dios nuestro Padre celestial espera de nosotros sus hijos.

Una de las misiones más importantes en el matrimonio, es que cada uno debe encargarse de levantar la autoestima de su cónyuge, animarle, apoyarle, servirle incondicionalmente. Solo de esa manera podemos esperar una reacción positiva de él (ella) para acercarse a Dios y decidir cambiar los hábitos negativos.

No importa quién tiene la razón, si la quiere imponer con soberbia, de nada nos sirve, porque entonces destruimos a la misma vez el propósito de la razón que es siempre edificarnos unos a los otros y apoyarnos en nuestras debilidades los unos a los otros. Eso es lo más espiritual que podemos hacer. Eso es verdaderamente madurez espiritual. Si verdaderamente amas a Dios, tienes que estar dispuesto(a) a hacer su voluntad incondicionalmente y si tienes verdadera FE en EL, tienes que creer que todo tu esfuerzo y sacrificio va a dar fruto abundante en tu esposo(a), tu familia y el Ministerio que Dios les llame a servir.

Josué 1:8-9: Que no se aparte de tu boca este libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.9 Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.»
Abandona tus pensamientos negativos y empieza a pensar en la gracia del Señor que te da nuevas fuerzas cada mañana y te levanta como las águilas para que puedas ser obediente a su palabra. Tus pensamientos son los que definen tus sentimientos; entonces si quieres sentirte bien, medita en la palabra de Dios y en sus promesas de restauración y de vida y aprópialas para tu matrimonio y tu familia. Después que tu matrimonio este saludable, entonces podrás seguir el llamado de Dios y servirle a EL.

Si eres capaz de reconocer que hay soberbia en ti, toma la decisión hoy mismo de pedirle perdón a Dios primero y a tu cónyuge después. Si no lo puedes hacer entonces tu soberbia y tu orgullo es aún muy fuerte en ti y necesitas ayuda espiritual para lograrlo. Búscala hoy mismo!

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

Por: Luis Y Hannia Fernandez.

lunes 30 de noviembre de 2009

No se que hacer con mi problema, quiero el divorcio

Dejé a mi esposo con el cual estuve casada 36 años. Él frecuentemente me abusaba y ocasionalmente a nuestros hijos, y recientemente descubrí que me contagió con dos enfermedades venéreas resultado de una relación adúltera suya. Siento que lo he perdonado, pero quiero el divorcio. Sin embargo, mi familia y ministro, me dicen que si no regreso con él no lo he perdonado verdaderamente. ¿Es esto correcto?

El pacto matrimonial es la relación más sagrada que podemos disfrutar sobre la tierra. Es un regalo de Dios y siempre me duele escuchar que es quebrantado. En este caso, usted está abrumada por dos situaciones extremadamente difíciles a la vez: la primera el perdón y la segunda el divorcio.

En Juan 8:11 Jesús le dice al la adúltera: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” El perdón de Jesús está condicionado en el arrepentimiento; un cambio de sentir y de comportamiento. Primera Juan 1:9: nos enseña que la confesión de pecado precede el perdón y la limpieza. ¿Ha verdaderamente su esposo cambiado a través de una relación personal con Cristo? ¿Está el quebrantado por lo que le hizo a usted y su familia? En oración pídale a Dios que se lo revele.

En cuanto al divorcio, Malaquías 2:16 revela que Dios “odia” el divorcio. El adulterio es la única razón por la cual debe ser permitido (Mateo 19:9). Según la Palabra de Dios, usted tiene bases para divorciarse. Después que todos los esfuerzos por reconciliarse han sido agotados, el divorcio es permitido, pero no mandado.

Usted tiene una decisión muy difícil. El perdón y el preocuparse por su seguridad física puede coexistir. Sólo Dios sabe si usted está aún en peligro. Ruéguele a Dios que le dé la sabiduría que sólo Él puede dar (Proverbios 9:10).

jueves 15 de octubre de 2009

COMO HAGO A LOS 30 POR UN ESPOSO

Tengo casi 30 años, no tengo hijos y nunca he estado casada. Deseo encontrar un esposo, pero la mayoría de personas solteras de mi edad son divorciadas. ¿Qué piensa del noviazgo o posible matrimonio con una persona divorciada?

El divorcio encabeza la lista de síntomas en el vacío espiritual de la cultura moderna. Casi ninguna familia escapa sus efectos devastadores. La conveniencia y el egoísmo, no la convicción, son de primordial importancia en nuestra sociedad y eso ha mutilado el compromiso matrimonial.

Permítame primero advertirle que el efecto del divorcio es rara vez terminal. Un hombre y una mujer pueden divorciarse legalmente, pero nunca completamente separarse emocionalmente. El dolor del divorcio puede minimizar, mas nunca desaparecerá totalmente, especialmente si existen hijos de por medio. Si está involucrado (a) en un segundo matrimonio esté preparado (a) para enfrentar esto.

El plan de Dios para el marido y su esposa es ser una sola carne de por vida. Las Escrituras sí permiten el divorcio por adulterio, sin embargo, no es un mandato y debe ser el último recurso después que todos los esfuerzos por reconciliarse han sido agotados.

El volverse a casar con la víctima inocente en este caso parece ser permitido por las Escrituras (Mateo 5:30). Consecuentemente, en cuanto al noviazgo, uno no debe mantener un noviazgo con una persona que no será un candidato (a) piadoso (a) para el matrimonio.

Sea que un cónyuge potencial futuro sea divorciado (a) o no, ciertas normas se aplican. Segunda Corintios 6:14 enseña que un creyente en Cristo no debe casarse —o mantener un noviazgo— con un incrédulo (a). Si Cristo no es la prioridad en ambas vidas, entonces la autosatisfacción lo será.

Si usted se casa esperando que su cónyuge supla todas sus necesidades, usted está destinado (a) a la desilusión. Exclusivamente Jesús puede satisfacer toda necesidad. Paciente y fervientemente ore antes de considerar el matrimonio, porque es mejor anhelar estar casado (a) que desear no estarlo.

INSESTO

Fui abusada sexualmente por mi padre de niña. Ahora que estoy casada poseo gran ansiedad acerca de la intimidad con mi esposo. Aunque él está al tanto de esta experiencia, es muy paciente y amoroso, pero se le dificulta hablar al respecto. ¿Tiene algún consejo?

Todo lo que Dios creó, Él dice que es “bueno” (Génesis 1:31). Mire detenidamente la maldad en nuestra sociedad. Notará que son abusos de los dones o regalos “buenos” de Dios para satisfacciones egoístas. Predeciblemente, los regalos más maravillosos de Dios son utilizados para el mayor mal: con la sexualidad encabezando la lista.

El uso inapropiado de los dones de Dios, en particular la intimidad sexual, acarrea cicatrices físicas y emocionales que pueden durar toda una vida. Cuando es forzado en un niño, principalmente por un miembro de la familia, los resultados son devastadores. Las víctimas poseen enorme dificultad de compartir en relaciones íntimas física, emocional y espiritualmente. Al destruirse la confianza en la relación entre padre e hija, su padre hizo muy difícil que usted disfrute una relación con su Padre celestial. Esto es, quizás, la mayor piedra de tropiezo [obstáculo] en su intimidad marital.

Lo más importante, usted y su esposo necesitan esforzarse por alcanzar intimidad con Dios por medio del Señor Jesucristo . No existe suficiente conocimiento psicológico colectivo sobre el planeta para sanar su matrimonio sin una relación con el Padre Celestial. Únicamente Él puede tomar la carga que usted lleva (Salmo 55:22). Sólo Él puede hacerle una nueva criatura sin mancha alguna (2 Corintios 5:17).

Lo que le sucedió de niña hace que el Padre celestial enfoque su compasión en usted. Permita que su amor le dé a usted y su esposo gran seguridad y le traiga unidad espiritual. Esto será de enorme ayuda en la intimidad física.

A su vez, recuerde que la carga de abuso sexual toma tiempo descargarla. Su matrimonio se beneficiaría mucho de apoyo y consejería Cristo-céntrica. La intimidad marital florecerá cuando la intimidad con Dios esté de primero ( Mateo 6:33).

MALTRATO FISICO

Si Dios no desea que las parejas se divorcien, ¿quiere DIOS que una esposa permanezca casada a un marido que la abusa a ella y a los hijos?

Esta pregunta, desafortunadamente, está en la mente de muchas mujeres en todo el país. De hecho, algunas culturas disculpan y permiten la violencia contra las mujeres y los niños. No obstante, permítame ratificarles, es un acto vil y cobarde.

En muchas ocasiones las mujeres soportan el abuso por el bien de los niños. Aunque suene noble, esto enseña a los niños que pegarle a las mujeres es aceptable. A su vez, enseña a las niñas a tolerar y esperar el abuso en una relación. ¿Quién sale ganando? ¡Nadie!

Además, un esposo abusivo rara vez se detiene con la esposa, sino que muy frecuentemente maltrata a sus hijos.

¿Significa esto que una mujer debe divorciarse de un esposo abusivo? No, pero tampoco se le motiva a permanecer en una situación peligrosa.

Huir del peligro y el divorcio no son lo mismo. Dios odia el divorcio (Malaquías 2:16), mas nos ánima a huir del peligro, tal y como José y María lo hicieron después del nacimiento del Señor Jesús (Mateo 2:13).

Además, salir de un hogar peligroso no debe ser permanente. José llevó a su familia a Egipto para huir del peligro, pero también regresó cuando éste hubo pasado (Mateo 2:19-22).

La meta de huir no debe ser el escape, sino la sanidad y eventualmente la reconciliación. Una mujer piadosa considera el bienestar de sus hijos, juntamente con el de su cónyuge ( 1 Corintios 7:16). Una mujer de oración e intenciones humildes puede guiar a su familia a Cristo (1 Pedro 3:1-7).

"Se levantaran sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba" (Proverbios 31:28).