CAMPAÑA CONTRA EL MANEJO TEMERARIO

CAMPAÑA CONTRA EL MANEJO TEMERARIO

jueves 11 de febrero de 2010

No he podido tener hijos y tengo miedo a perder mi matrimonio ¿Qué debo hacer?

No he podido tener hijos y tengo miedo a perder mi matrimonio ¿Qué debo hacer?

Toma un nuevo ánimo, fortalece tu fe, liberate de los temores y recobra tu verdadero valor y propósito.

¿Por años hemos deseado tener hijos y no lo hemos logrado, tengo miedo de perder mi matrimonio?

Si esta es tu situación, te encuentras lidiando con varios temores, el temor de no poder tener hijos, de fracasar en tu matrimonio perdiendo a tu esposo y no poder disfrutar el ser madre. A continuación tres principios claros que te ayudarán a tomar un nuevo ánimo, fortalecer tu fe, liberarte de los temores y recobrar tu verdadero valor y propósito.

1. Enfócate en tu matrimonio: Cuando uno se casa, es con el fin de hacer feliz a la pareja, y juntos alcanzar sueños en común y cumplir el propósito de Dios para tu nueva familia; como añadidura vienen los hijos, pero primero son ustedes como pareja. Para hacer feliz a tu esposo debes amarlo, y para poder amarlo debes amarte a ti misma, tal como la Palabra lo dice en Marcos 12:31, nuestro Padre nos ha capacitado para amar y no hay nada en ti que pueda limitarlo mas que tus propios pensamientos, ni siquiera la infertilidad. Tú eres una mujer habilitada para hacer feliz a tu esposo, y cuando vengan tus hijos ese será otro rol, en el que Dios te habilitará y poder hacer así, feliz a tus hijos. Por ahora, debes concentrarte en el rol que estas viviendo y es de amar a tu esposo, enfócate en vivir el momento lindo en que estás y compartan los dos solos, con alegría y agradecimiento a Dios por lo que ya les ha dado como familia. Si tienes esta actitud, tu esposo va a sentir que te está haciendo feliz, y que él te suple como esposo. Así también vas a cosechar de él una actitud positiva porque un ambiente de agradecimiento y alegría en tu hogar sustituirá un ambiente de temor y duda.

2. Tú eres una mujer completa: Desde el momento que uno nace ya es una obra maravillosa de Dios, como el Salmo 139 tan bellamente lo expresa, tu eres una perla preciosa, un tesoro preciado, eres luz y sal de la tierra, eres una hija de Dios y la Biblia está llena de citas que nos hablan del valor que tenemos. Desde que naciste estabas completa, y nuestro Padre ha ido perfeccionándote con lo que a tu vida ha añadido. El que no seas madre no resta el valor que hay en ti, cuando tus hijos vengan añadirán bendiciones a tu vida, propósitos de Dios, pero el valor que tú tienes será el mismo, porque nuestro valor no depende de lo que nosotros logremos o lo que Dios nos permita tener, sino de lo que valemos para El, y valemos la sangre de Jesucristo (Juan 3:16). Tu no vales menos por no ser madre, tu valor es incalculable. Aprende a verte y amarte como la mujer completa que eres. Recuerda esto cada vez que te sientas deprimida, triste, de mal humor por el problema de infertilidad, y recobra tu ánimo, porque nuestro Padre conoce tu deseo y en El está concedértelo.